Durante la etapa de Educación Infantil, el desarrollo de la motricidad fina es fundamental, ya que sienta las bases de aprendizajes futuros. No solo ayuda a los niños y niñas a prepararse para la escritura, sino que también favorece su autonomía, autoestima y habilidades para la vida diaria.
Dedicar unos minutos al día a este tipo de propuestas puede marcar una gran diferencia. Cuando las familias acompañan y refuerzan estos aprendizajes en casa, los niños y niñas se sienten seguros, motivados y capaces.
Lo más importante es que estas actividades se vivan como un juego compartido, sin prisas ni exigencias, respetando el ritmo de cada niño y niña.
